LA SOLEDAD crea histéricos. ¿De dónde surgieron las grandes intolerancias sino de gentes solas que se entregaron a sus neurosis? Se me dirá que el budismo, el taoísmo o el huerto horaciano surgieron también de la soledad: de acuerdo, pero obsérvese que la misma exageración existe en ellos, ¿o no es una exageración prohibirse caminar de noche, como hacen los monjes jainistas, para no pisar a los insectos, o negarse a utilizar los sistemas de regadío, como hacía Lao-Tse, “porque no se sabe adónde lleva eso”? Con razón decía Cioran que no había conocido filósofo que fuera mesurado: la soledad conduce al Ártico o al Sáhara, promueve bonsáis o pirámides, avanza como el caracol o el guepardo, desconoce los términos medios.